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La medicina cosmética posibilita el diagnóstico precoz del melanoma
01-06-2009
Según la SEMCC, el cáncer de piel puede curarse si se detecta a tiempo.
En el marco del día Europeo del melanoma, este año el 25 de mayo, la SEMCC (Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética) destaca el papel que los médicos que ejercen en el ámbito de la Medicina Cosmética y Estética tienen para poder hacer frente a esta patología cutánea, que a pesar de ser relativamente frecuente, puede ser curable si se la reconoce, diagnostica y trata a tiempo. Son, sin lugar a dudas, unos de los médicos que más piel ven, porque la mayor parte de los problemas por los que son consultados residen en ella.
“La contribución de los profesionales que nos dedicamos a la Medicina Cosmética y Estética resulta esencial, ya que los pacientes acuden a nuestras consultas para que atenuemos o eliminemos las manchas de su piel, y alguna de ellas puede ser un melanoma u otra lesión precancerosa” afirma el Presidente de la SEMCC, el Dr. J. Víctor García.
“Existen diferentes tipos de manchas cutáneas, con diversos orígenes –genéticas, solares, vasculares cloasma o melasma*- y es fundamental realizar un diagnóstico diferencial antes de hacer un tratamiento de medicina cosmética y estética”, comenta el Dr. García; algo así como “ponerles nombre y apellidos”. La mayoría no representan más que un problema estético, pero algunas pueden ser lesiones precancerosas o cancerosas. Por ello, los médicos del ámbito de la Medicina Cosmética y Estética, ante una lesión pigmentada -al igual que hacen con cualquier otra patología estética- siempre realizan un exhaustivo estudio clínico previo: historia clínica, exploración y, si lo consideran preciso, pruebas complementarias. La SEMCC preconiza la utilización de sistemas como la luz de Wood, la dermatoscopia, la captura digital de imágenes, y otros. De hecho, en los programas de formación que controla esta Sociedad Científica siempre se incluyen estas materias, impartidas por los más prestigiosos y reconocidos especialistas.
Gracias a este estudio clínico, y considerando los famosos siete puntos de Glasgow –cambio de tamaño, forma, color o sensibilidad, diámetro superior a 7 mm, inflamación y sangrado–, pueden establecer una sospecha fundada de melanoma. “En términos generales, se considera que una lesión es sospechosa de melanoma si existen al menos tres de estos factores considerados de riesgo, y naturalmente si la exploración clínica es sugestiva. En estos casos, lo que hacemos es dirigir urgentemente al paciente al dermatólogo; sólo un especialista puede establecer el diagnóstico concluyente e iniciar la terapia que corresponda. Y es que la incidencia de melanoma no es desdeñable: 8% en el caso de la mujeres y 10% en los hombres”, nos indica la Dra. Belén Díaz, de la Clínica Medestet y miembro de la SEMCC.
La prevalencia de manchas cutáneas y lamentablemente del melanoma no es igual en toda España, porque la radiación solar juega en ambos un papel decisivo. “En el sur de la península, hay muchos problemas de manchas, debido a que la exposición solar es mucho más intensa. La presencia de lentigos solares es frecuente a partir de los treinta años, edad en la que yo prescribo complementos alimenticios con beta-carotenos y antioxidantes para evitar que se produzca un excedente de radicales libres, y retrasar así el envejecimiento prematuro de la piel y la aparición de las primeras arrugas”, argumenta la doctora murciana Virtudes Ruiz, miembro de la SEMCC, desde su Clínica Virtudestética. También recomienda a sus pacientes que, antes de salir a la calle, se apliquen siempre una crema solar de protección media o alta, tanto en la cara como en el cuerpo, sobre todo en el escote, en el dorso de las manos, en los antebrazos y en las piernas. Y añade: “En nuestra región no tomamos el sol, nos da el sol. Y aunque tengas el rostro protegido, si hay una exposición solar en alguna zona del cuerpo no protegida, se genera un estímulo general en todo el organismo de los melanocitos que provoca un aumento de color incluso en las zonas no expuestas. Nuestros pacientes desconocen esto y puede ser muy perjudicial para su piel. Además, actualmente los fotoprotectores son mucho más suaves y ligeros, por lo que su aplicación es mucho más agradable. En la farmacia encontramos una gran variedad de marcas y productos de excelente calidad a un precio razonable”.
Por su parte, la Dra. Librada Salvador, de la Clínica Vega Salvador, incide en el problema del mal uso de los fotoprotectores, ya que considera que, “aunque se utilicen, únicamente se aplican por la mañana, antes de salir de casa. Por ello, y teniendo en cuenta que debería realizarse una reaplicación cada 2-3 horas, durante las horas de mayor exposición solar –entre las 12h y las 16h– la gente no está protegida, aunque ellos así lo crean. Naturalmente el problema es más grave si existe una exposición voluntaria, general e intensa (en la piscina o la playa); además, nos bañamos y parte de la protección desaparece. Nuestro trabajo será el de informar y concienciar a los pacientes para que realicen la fotoprotección de forma adecuada, lo cual incluye una aplicación generosa del producto elegido”.
Todos los argumentos planteados desde la SEMCC deben generar un mensaje clave: para reducir la incidencia de cáncer cutáneo es necesaria una reeducación de los hábitos y del uso de los fotoprotectores. “El cuerpo está preparado para recibir una cantidad determinada de radiación; no sólo ocasionalmente sino a lo largo de la vida (efecto acumulativo). Cuando la sobrepasamos empiezan los problemas: adelgazamiento de la piel, atopias, fotoenvejecimento, etc., y lo que es más grave lesiones precancerosas y cáncer de piel. Desde nuestra parcela de la Medicina Cosmética y Estética debemos luchar para cambiar la percepción social de que el bronceado es bonito a cualquier precio” concluye el Dr. García.
* Existen muchos tipos de manchas cutáneas. En función del diagnóstico clínico, se aplica la técnica más adecuada para tratarlas. Estos son algunos de los tipos más frecuentes:
•SOLARES: aparecen por abuso indiscriminado de exposición solar. Para tratarlas resultan efectivos los peelings químicos, el láser y la dermocosmética específica.
•GÉNETICAS: suelen ser de color rojo, púrpura o azul. Se utilizan sobre todo distintos equipos de láser vascular que calientan los vasos sanguíneos y hace que éstos se colapsen, se atenúen o incluso desaparezcan.
•LESIONES VASCULARES: es la llamada cuperosis, un enrojecimiento producido por la rotura de capilares, sobre el cual se dibujan finas venitas ramificadas. Suele darse en la nariz y mejillas; raramente en la frente o la barbilla. En este caso se recomienda el láser vascular.
•CLOASMA: son las manchas que aparecen por la variación de los niveles hormonales durante el embarazo. Suelen irrumpir durante el cuarto mes de gestación y presentan un tono amarillento, forma irregular y superficie lisa. Se aclaran en invierno y se oscurecen en verano, situándose generalmente sobre los pómulos, la frente y el labio superior. A veces desaparecen tras dar a luz por lo que se recomienda esperar a este momento para tratarlas, en el caso de que persistan.
Consejos en relación con la piel y la exposición solar:
•Educar y proteger adecuadamente a los niños y adolescentes de la radiación solar.
•Evitar la exposición al sol entre las 12 y las 16 horas.
•Considerar que ni las nubes ni los cristales frenan la radiación ultravioleta.
•Considerar la existencia de superficies reflectantes: nieve, agua, arena, hierba, asfalto.
•Considerar que con la altura (respecto del mar) aumenta la intensidad de la radiación.
•Considerar que a menor latitud, mayor irradiación.
•Exponerse progresivamente al sol y evitar las quemaduras. Como norma general, tomar 10 minutos más de sol cada día hasta un máximo de 2 horas.
•Evitar la exposición al sol con la piel mojada (efecto lupa).
•Utilizar gorras, sombreros, sombrillas, gafas de sol, ropas que cubran suficientemente. Y para tomar el sol, usar un buen fotoprotector.
•Para exponerse al sol, todas las personas deben utilizar un fotoprotector, pero especialmente:
-Los niños
-Las mujeres embarazadas.
-Las personas con fototipos I, II y III
-Las personas sometidas a exposición solar intensa (por motivos laborales, etc.)
-Los pacientes con fotodermatosis y enfermedades fotosensibles
-Los pacientes en tratamiento con fármacos fotosensibilizantes
-Los pacientes que reciben tratamientos inmunosupresores
-Los pacientes con antecedentes de cáncer cutáneo y/o lesiones precancerosas (consultar con el dermatólogo)
•El factor de protección, también denominado índice de protección, indica la eficacia protectora de un filtro solar. Por ejemplo, si una persona desarrolla eritema (enrojecimiento) tras 30 minutos de exposición al sol, el uso de un filtro solar FP-15 prolonga 15 veces más, es decir 450 minutos, la aparición del eritema. Si el filtro solar aparece sólo con un número y no se indica nada, éste se refiere al factor de protección frente a la radiación ultravioleta B (UVB), la que posee menor capacidad de penetración en la piel y determina el enrojecimiento. Si aparecen dos números, el primero indica el factor de protección frente a los UVB y el segundo, el factor de protección frente a la radiación ultravioleta A (UVA), la que fundamentalmente broncea.
•Utilizar un tipo de protector adaptado a cada tipo de piel y a las condiciones de exposición al sol, incluso si el día está nublado. Existen protectores solares infantiles que tienen unas características específicas: son especiales para las pieles sensibles, muy hidratantes, con un factor de protección elevado, así como resistentes al agua, al roce y a la fricción.
•Utilizar un protector solar no debe ser la excusa para aumentar el tiempo de exposición.
•No utilizar cremas bronceadoras intensificadoras del efecto de la radiación ultravioleta, ni colonias o productos perfumados antes de la exposición al sol.
•Aplicar el protector solar entre media y una hora antes de la exposición. Es aconsejable extender el fotoprotector con generosidad (una capa fina de 1 mm es correcto) y de forma uniforme, sobre toda la superficie del cuerpo (sin olvidar las orejas, la nariz y los empeines en los pies) sobre la piel completamente seca.
•En el caso de manchas cutáneas o tendencia a que aparezcan, es mejor utilizar algún producto con efecto pantalla total.
•Reaplicar cada 2 horas y después de bañarse o sudar intensamente.
•Las condiciones ambientales (fundamentalmente la luz y el calor) pueden alterar el producto; evite adquirir productos sometidos a condiciones ambientales extremas (por ejemplo, los que están expuestos a la intemperie). Una vez abierto el fotoprotector se debe consumir en la misma temporada.
Información al público:
SEMCC
Telf. 902 15 05 15
www.semcc.com
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