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Nutrición
La alimentación de los padres antes de embarazo influye en la prevención de enfermedades crónicas del futuro hijo
23-10-2008 Docor Comunicación
Desde el punto de vista nutricional, la edad que va desde -1 a los dos años es crucial para el ser humano.
- En este periodo es posible prevenir, inhibir y modular la predisposición de una persona a padecer una enfermedad crónica.
- Una mujer con un adecuado estado nutricional antes del embarazo puede desarrollar
- un mejor proceso gestacional y de lactancia natural.
- Los expertos aconsejan alimentarse bien antes de buscar un hijo.
Valencia, octubre de 2008.- La prevención temprana de las enfermedades crónicas es
uno de los parámetros esenciales de la nutrición del siglo XXI. Así lo entiende
Javier Aranceta, presidente del comité científico del VIII Congreso Nacional de
Nutrición Comunitaria, quien considera que "la alimentación en el embarazo, la
lactancia y la etapa infantil es básica para un correcto tránsito hacia la edad
adulta. Hay que racionalizar la necesidad de que los padres adopten una nutrición
equilibrada incluso antes del embarazo. Es necesario afrontar éste en el mejor
estado de salud posible dado que el óvulo fecundado se alimenta de la madre desde el
primer día".
Afirma el especialista que "ya en 1989 Barker formuló una hipótesis sobre el origen
fetal de las enfermedades del adulto. Sugirió que una malnutrición materna podía
causar restricciones en el crecimiento fetal, seguidas de un efecto de recuperación
ponderal rápida después de nacer y una serie de desajustes metabólicos que se
prolongarían en la etapa adulta".
Explica Aranceta cómo "es preciso asentar las bases metabólicas desde un principio.
Es en esa fase donde se produce la programación metabólica y las rutas que van a
dirigir el metabolismo de un niño desde su nacimiento". Recuerda el especialista que
"durante el embarazo se producen una serie de cambios fisiológicos que obligan a
prestar mayor atención a la dieta. Existen una serie de recomendaciones sobre
requerimientos nutricionales durante el embarazo que se han calculado para cubrir
las necesidades del feto, el organismo materno y el coste de la síntesis de leche en
este periodo. Sin embargo", puntualiza, "el organismo materno puede adaptarse a
estas circunstancias modificando la capacidad de utilización de los nutrientes, por
lo que las mujeres sanas, con un adecuado estado nutricional antes del embarazo,
podrían desarrollar su gestación sin ningún aporte extra de nutrientes".
Una vez nacido el niño, "es aconsejable la lactancia materna de manera exclusiva
durante los seis primeros meses de vida, siempre y cuando sea posible. A partir de
ahí han de ir realizándose las transiciones alimentarias -incorporando nuevos
alimentos- al objeto de definir el perfil metabólico del niño. Se trata de una fase
crucial de la vida de cualquier persona que va desde los -1 años a los dos años
porque es ahí donde es posible inhibir y modular la posible aparición prematura de
una enfermedad crónica".
Durante la lactancia "ha de cuidarse la dieta para garantizar la correcta
alimentación del bebé. El recién nacido retiene un total de unos 30 g de calcio. Los
requerimientos de calcio y fósforo son especialmente elevados para la producción de
leche que contiene unos 280 y 140 mg/litro respectivamente, por lo que hay que
garantizar el aporte suficiente a través de una alimentación equilibrada. La madre
ha de tener en cuenta que la producción de leche requiere una elevada ingesta de
líquidos y debe evitar el alcohol, bebidas estimulantes y la automedicación".
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